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lunes, 15 de junio de 2015

Rodar también tiene sus contratiempos...



Que día tan extraño ha resultado el día de hoy, nos ha pasado lo que nunca nos ha pasado en rutas endureras.

Habíamos planificado rodar un poco, hace mucho tiempo que no lo hacemos y nos apetece. El plan era ir a Cogollos por Albolote, el pantano de Cubillas y subir por el olivar, después ya veríamos...

Quedamos a las nueve menos cuarto Gilo y Yo (Algecireño) en la esquina de C. de Ronda con Recogidas. Yo llegué algo más tarde porque al ir a por mi bici vi que la rueda trasera había perdido mucho aire. En princípio pensé en coger la otra pero para rodar no es la mejor opción, así que me entretuve algo más de la cuenta.  Llegué y salimos inmediatamente; bueno antes felicité al amigo Gilo porque hoy cumple años, no diré cuantos pero los lleva de lujo...

No tardamos en llegar al pantano, tras Maracena y Albolote. Un perro de raza Pitbull abandonado en los alrededores de Cubillas nos alteró un poco, pero por suerte  un poco más adelante encontramos una patrulla de la Guardia civil y les avisamos, no se si se encargaron de rescatar al perro o no, espero que sí porque esos perros no se sabe muy bien que les pasa por la cabeza cuando te miran...

Comenzamos a recorrer la zona de los olivos. Esta parte es exigente no por su gran desnivel, que es mantenido, y sí por ser muy muy largo este trayecto. Mantiene una continua pendiente que si no estas bien te va desgastando y si estas bien es llevadera. Yo tenia un poco de dudas porque estoy saliendo a dar pedales solo una vez a la semana desde hace más o menos un mes, y se por experiencia que no alcanza para no sufrir, pero la verdad es que voy bastante mejor de lo que creía y como esto de la bicicleta tiene tanto de sicología, pues una cosa llevó a la otra, y fui superando los olivos con bastante mejor ritmo de lo que yo esperaba, aunque se hicieron un poco largos. Gilo va fenomenal solo que en estos terrenos sufre algo más que yo, él se emplea mejor en las pendientes más exigentes, aunque siempre vamos juntos. En un momento dado, casi llegando a la parte más dura por su desnivel y porque hay mucha piedra suelta, se nos unen tres bikers que van a subir a la Cueva del Agua, la que hay por encima de Deifontes, y como suele pasar uno de ellos reconoce a Gilo, es la caña este tío, no hay salida en la que no se encuentre con alguien conocido dando pedales o en alguna plaza de algún pueblo por el que pasemos...

Terminamos esta parte y los colegas continúan subiendo; nosotros nos desviamos hacia la derecha dirección Cogollos, donde daríamos cuenta de un desayuno clásico: cafelito y tostada con tomate y jamón. Luego cargamos un poco de agua en la fuente y comenzamos a subir los rampones del pueblo, un poquito de asfalto y enseguida la sierra de Huetor y el camino hacia Kalialfaquir.

Comenzamos a subir y tras un par de km noto que la rueda trasera, la que tuve que llenar en mi casa porque me la encontré vacía, ha perdido mucho aire. Paramos y le metimos presión pero poco después la perdió...Gilo me comenta la posobilidad de meter una cámara pero pienso que es mejor darnos la vuenta hacia Nivar y darle presión en la gasolinera para volver hacia Granada. No tengo claro si el problema es de cubierta o qué. Pero cada dos por tres hay que parar y meterle presión, es agotadorrrrrr, así que una vez llegamos a Nivar, la civilización, decidimos meterle esa cámara que lleva Gilo y continuar.











Una vez hecho, tomamos un camino, tras la amable recomendación de una lugareña, y que nos llevaría más directos a la gasolinera.

No habíamos recorrido ni un par de kilómetros por este camino realmente roto, cuando de repente pierdo a la par el control de la burricleta y toooooooda la presión de la dichosa rueda trasera. Paro como puedo, Gilo que iba detrás tiene que maniobrar para no caerse, vaya follón...

Una vez controlada la situación,  y tras encontrar un sítio para poner boca arriba la burricleta, saco la rueda y la cámara, para ver qué ha pasado.

Saco la cámara y mientras la reviso Gilo revisa la cubierta. De pronto oigo que me dice "mekaonlaleche mira Luis...":

peaso de tremendo clavo!!!

Foto de la izquierda y de abajo













El clavo ha atravesado la cubierta y la cámara. Hay que poner un par de parches porque ya no hay más cámaras de 26". Ponemos unos rápidos de autopegue pero no van bien, optamos por los de toda la vida e hinchamos la cámara; esta se desinfla inmediatamente, la revisamos y encontramos oooootro pinchazo, y hay que poner ooootro parche pero la cosa sigue sin funcionar, así que cogemos la de 27", la colocamos en la rueda y seguimos bajando. Llegamos a la gasolinera y le metemos más presión, para ello Gilo me deja el adaptador de pitorro fino de su rueda delantera, pero al quitarlo se afloja el pitorrillo de su rueda delantera y la desinfla. Maemiademivida...le metemos presión a las dos ruedas y seguimos, ahora por carretera. Tras unos cuantos km y mientras bajábamos rapidillo por una carretera comarcal la rueda delantera de la bici de Gilo, esa que se había aflojado el pitorrillo, se queda completamente sin aire. En un alarde de habilidad Gilo no se cae, ni yo tampoco que iba junto a él.




Como no hay arcén en donde buenamente pararnos sin riesgo de ser atropellados, y hoy el día estaba para que pudieran seguir pasando cosas..., tenemos que trepar con la bici metro y medio de baden de tierra para meternos en una finca de olivos donde tratar de solucionar el problema.

Menos mal que Gilo lleva una bombona de carga rápida, y que NOOOOO utilizamos en mis pinchazos, porque su rueda también es tuberless y no quedan más cámaras.

Para el que no lo sepa, llenar una rueda sin cámara con las mierdibombas que llevamos es imposible.

La rueda se hinchó, apretamos bien el pitorro.





Continuamos pedaleando despacito despacito hasta Granada, y por suerte sin más percances. Ante tantos imprevistos decidimos no tomarnos ni la bien merecida cervecita no sea que nos sentara mal, o nos atragantáramos con el hueso de la aceituna o yokesekemassss. Ya solo queríamos llegar a casa.

Total 55km de rodaje, a buen ritmo cuando hemos podido pedalear, con más contratiempos de los deseables.

El finde que viene más y seguro que con menos historias...


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