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martes, 27 de abril de 2010

V Trofeo la Giganta - 25/04/2010

Buenas... Tengo que reconocer que todavía se me escapa una sonrisilla cada vez que pienso en la ruta de ayer. Si, la giganta, a la que todos os rajasteis con escusillas (Alejandro una maratón (bah, cualquier escusa vale), Robles primero una carrera del circuito diputación y luego se pone malo (que mal envejecen algunos), y Fernando no se molestó ni en inventarse una coartada).

Bueno, bueno, se me olvidaba los datillos de la ruta:




     - Ruta: V Trofeo la Giganta (http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=864977)
     - Kms: 52
     - Fecha: 25/04/2010
     - PARTIPANTES:
                   - Luis
                   - Fernando C.
       - Ausentes:
                 - Fernando M.
                 -  Jose Manuel
                 - Alejandro








La verdad es que Luis lo ha descrito tan bien en el mail que ha enviado esta mañana que merece la pena ponerlo directamente en el blog:


"Que pasada de ruta, no le faltó nada de nada. Falsos llanos hacia arriba, falsos llanos hacia abajo, pistas anchas, pistas medio anchas, pistas estrechas y con piedras y surcos por las lluvias, carriles estrechos y super técnicos de bajada, llanuras con piedras y cantos rodados, llanuras de verdes prados, lomas y montañas llenas de árboles con olores a tomillo y romero, subidas medianas mantenidas, subidas tremendas mantenidas, subidas de la hostia!!!!!!! que te dejan sin palabras (ya os contaremos en la crónica algunas anécdotas graciosas), puestos de control (para ponernos los sellos) con acuarius de naranja y de limón, naranjas a gajos, agua y palmeras de chocolate p´hartarse. 500 metros de asfalto hasta la meta y como dice Fernando cerveza como solo en los pueblos derrochan, con tapas( patatillas,salaillas y habas), un arroz que se dejó comer y un postre de flan o copa de chocolate. También nos obsequiaron con una bolsita con detallitos y una camiseta para los que la hemos hecho presumamos. No sabéis lo que os habéis perdido, esto es un adelanto hasta que Fernando haga la crónica con su habitual toque."
A las 8 menos cuarto me recogió Luis en la puerta de mi casa donde espera impaciente presa de un ataque de nervios que me apenas si me dejó dormir en toda la noche.  Hasta Iznalloz fuimos intercambiando impresiones por lo que el camino se nos pasó "volao" y sin darnos cuenta estábamos en la cola de los dorsales y con un chocolate y unas tortas en la mano para hacer más llevadera la espera.
El ambiente increíble, un montón de ciclistas y un montón de bicis guapas (ahora entiendo lo de gama media para la mía) esperando a que llegara el momento de la salida.
Los momentos antes de empezar impresionantes, casi 250 personas esperando a la salida neutralizada, y un kilómetro y pico hasta la verdadera salida donde nos damos cuenta del mogollón de ciclistas que participarían  en la Giganta.
Luis y yo decidimos quedarnos en la parte de atrás para impedir que cualquier persona con ansias de ganar nos diera cualquier mal empujón.
Y desde allí, desde la parte de atrás, vimos la salida de los primeros mientras tocaba el turno de los últimos (nosotros). Impresionante, la primera subida era durilla (unos dos kilómetros para entrar en calor) pero la gente salía como si fuera el sprint de la última etapa  del Tour de Francia. Parecía que iban cuesta abajo por la rapidez y la facilidad que subían.
Esta parte era carril ancho pero ya se intuía lo bonita que sería toda la ruta ya que a ambos lados teníamos bosque cerrado. Tras la primera subida y unas cuantas cuestas abajo y falsos llanos nos encontramos con el primer avituallamiento (Aprovecho desde ya para felicitar a la organización, y es que aunque los 29 pepinos que costó la inscripción me siguen pareciendo una pasada, la verdad es que en ninguno de los repostajes faltó ni agua, ni aquarius, ni gajos de naranja (que buenos), ni palmeras de chocolate que me daban ánimos para continuar).
Se que suena un poco ñoña pero casi me emociono al ver al chaval de la organización poniendo el sello en mi  dorsal. Aquí ya empezamos con las primeras bromas con la organización (que si somos los terceros, que si vamos a esperar un poco a los demás para que haya un poco de competición) que acabaron en la barra libre de cerveza que puso la prueba al final. No digo que acabáramos siendo amigos de los organizadores pero casi.
Tras una breve parada para tomar algo de líquido y el sello correspondiente, vino una de las partes más bonitas de la prueba. Una zona de descenso técnico  espectacular, sendero estrecho de no más de medio metro de ancho, vegetación espesa, y escalones que en algunos casos llegaban a superar casi el medio metro de altura. Además en la parte final había un desnivel bestial en el que un servidor tuvo que poner pie a tierra aunque Luis superó con bastante facilidad.
La segunda parte de la bajada no era tan difícil pero permitía bajar con mucha más rapidez y me hizo disfrutar (casi que gozar) de unos momentos increíbles. Aunque parezca increíble y mientras disfrutaba de cómo la horquilla de mi bici absorbía todas las irregularidades del terreno, me dio tiempo de acordarme de todos mis compis del grupo y pensar lo que hubierais alucinado con esta bajada.
Después de la bajada vino una zona de falso llano, con continuas bajadas y subidas de poco desnivel que permitían llevar muy buen ritmo (admito que durante toda la ruta fui un poco por encima de mis posibilidades, sobre todo en las bajadas)
En esta parte me quedé alucinado con una chica, Nieves, que luego nos acompañó durante gran parte del trayecto y que bajaba que daba miedo. La chica era de Iznalloz y habiendo estrenado durante poco más de un mes acabó delante nuestra.
Después de este falso llano vino otro avituallamiento y donde nos avisaron que empezaba la subida hasta la Giganta, desde aquí hasta la cima del puerto fueron unos 15 o 16 kilómetros que si aunque no eran excesivamente duros, aunque había repechos intensos,  a mí se me hicieron excesivamente largos.
En la primera parte de la subida, la más suave pudimos disfrutar de un campo verde (un verde intenso) salpicado de arboles y de un olor a tomillo y a campo que nos abrió los pulmones y nos preparaba para lo que quedaba por llegar.
Ya lo comentaba con Luis que llevaba las piernas totalmente agarrotadas y la espalda muy cargada. Creo que el ir siempre un punto por encima de mis posibilidades y el no parar en ningún momento fueron los que hicieron que la subida se me hiciera especialmente dura.
Durante las ascensión tuve que parar un par de veces para estirar la espalda y hubiera dado lo que fuera por un masaje en las piernas, sobre todo en los gemelos que andaban bastante agarrotados.
Eché de menos haber llevado un poco más de margen para haber podido parar y poder disfrutar de las vistas, acojonantes, y el poder disfrutar del silencio del lugar. Sin embargo el ir pendientes de la hora para no quedar fuera de control nos metió un poco de agobio en el cuerpo por lo que no nos quedará más remedio que repetirla si ánimo competitivo y poder disfrutar del paisaje como se merece.
Poco antes de llegar a lo alto de la giganta se me acercó uno de la organización para preguntarme si quería subir en el Quad hasta lo alto del puesto, podeis imaginar mi respuesta "NI DE COÑA" y por dentro y conteniendome: QUECOÑOSEHABRÁCREIDOELGILIPOLLASESTE,ACASO TENGO PINTA DE NO PODER CON LA CUESTA (y aunque es verdad que casi no puedo, mi orgullo es mucho orgullo).
Arriba, en la giganta, Luis se ganó a todo el personal de la organización y es cuando llegó se le acercó una persona de la organización para preguntarle qué quería de beber, y el empezó a mover la mano haciendo los pajaritos. El de la organización se quedó mirando sin saber que decir y le dio una botella de aquarius, mientras un chaval que había por allí le decía, es que no puede hablar (pensando que era mudo). Después de darle el trago a la botella se olló un "ME CAGO EN LA MADRE QUE PARIÓ A LA GIGANTA QUE NO PUEDO NI HABLAR" y las risas de todas la personas que había por allí se oían por todo el valle.
Todavía en el tercer tiempo y cerveza en mano, se acercaba personal de la organización para que Luis le hiciera el símbolo de los pajaritos al mismo chaval de la giganta, con lo que pudimos echar unas buenas risas al acabar la prueba.
La bajada, creo que ya lo he dicho varias veces "espectacular", desde lo alto de la giganta hasta la meta quedaban 22 kilómetros, casi todos cuesta abajo (y dijo casi todos por que los que no eran cuesta abajo eran muy cuesta arriba).
Aquí si que es verdad que me la jugué y fui bastante más rápido que lo que las cuatro o cinco últimas caídas que he tenido aconsejan. Pero la sensación de que no llegaba para que me dejaran hacer los cuatro o cinco kms. y no me pusieran "FUERA DE CONTROL" pudo más que cualquier otro sentimiento de prudencia.
La bajada era de tierra muy suelta, mucha piedra suelta e incluso alguna zona de arenal, pero la sonrisa que me acompañaba de oreja a oreja respondía a lo bien que me lo estaba pasando a pesar de que físicamente estaba casi al límite.
Y al final lo conseguimos, el chaval de la organización diciendo "Vais fuera de tiempo pero queréis hacer la ruta completa?" fue respondido inmediatamente por un "SI". Si del que arrepentí casi inmediatamente después de haberlo dicho. El "SI" suponía hacer 6 kms más y sobre todo subir un collado (no me acuerdo del nombre) y como dice Luis, la palabra collado siempre pone mal cuerpo, y en este caso no iba ser menos. Unos 800 - 1000 metros de fuerte pendiente y terreno casi impracticable. 
Desde aquí hasta la meta ya si era todo cuesta abajo y tengo que admitir que en los últimos metros casi se me escapa la lagrimilla, pero es que las piernas sufrían constantes calambres y el ir viendo como me acerba a la línea de meta me ponía la piel de gallina.
Al final una pequeña discusión con el de la línea de meta porque decía que estábamos fuera de control, aunque en seguida el personal de la organización nos reconoció y nos puso los tiempos que nos correspondían. Y es que aunque lo importante es participar, también es importante que te reconozcan tus méritos y nosotros hicimos la ruta completa y dentro de los tiempos que se habían puesto en la página Web de la prueba.
A partir de ahí, unas fotillos, muchas cervezas, risas con el personal de la organización, un arroz que cómo dice Luis se dejó comer y la sensación de haber pasado un día inolvidable....
Nos vemos el fin de semana que viene en el Postero... (y que Dios nos pille confesados...)





















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