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domingo, 28 de abril de 2013

ESCAPADA POR LA SIERRA DE HUETOR

Que nos encanta esta sierra no es ningún secreto, y ya hacía bastante que no la visitábamos. La salida del sábado no fué ni larga ni corta, tres horitas, pero si fue intensa y muy divertida.



Despues de un montón de años dando pedales con automáticos, he decidido pasarme a otro estilo y he empezado por los pies, jajaja. El viernes por la mañana pasé por la tienda a recoger los nuevos pedales y las nuevas zapatillas. Los puse en mi Giant, y por la tarde pensé en que era una buena opción ir a la Cañada del Sereno y La Cruz de Viznar para probar las nuevas adquisiciones, y ver que sensaciones me trasladan. Parece una tontería pero la bicicleta, bajo mi punto de vista, trasmite por dos sitios: las manos y los pies.

La salida del finde normalmente la hacemos en domingo, pero entre que el Martinez tiene una carrera (para promocionar su tienda, Bici2o) en Velez el domingo, y que se prevee lluvia en Granada, la salida la hicimos el sábado por la tarde. Es el único momento del finde en el que parece no va a llover.

A las cuatro menos cuarto quedamos en la gasolinera debajo del Gim O2. Desde allí y una vez que cargamos Jorge y yo las bicicletas en el coche de F Carretero, nos dirigimos al punto de la sierra en el que dejaríamos el coche para comenzar a dar "pedales". Los primeros kilómetros, hasta llegar a La Cañada son casi todos de pista. Las sensaciones son extrañas ya que aunque los pedales tienen unos pinchos que sobresalen y le dan estabilidad al pie, tengo la sensación de que el pie va suelto. Respecto a la potencia que le voy dando al pedal para andar, diría que cambia poco de un automático a plataforma; siempre entendiendo que no pedaleo para competir ni hoy ni nunca, mi gusto por la BTT es lúdico. Llegamos a los pies de la subida hacia la Cruz de Viznar, pero no la subimos, ya que la haremos de bajada, y giramos a la derecha para tomar la primera de las veredillas que nos regala esta sierra. Es corta pero ya noto que todo es distinto, ni mejor ni peor, solo distinto. Un poco más de pista y otra bajada por sendero, con saltos y zetas. En el primer salto no me "agarré" bien a los pedales y aterricé menos estable de lo recomendable, pero bien...inmediatamente las zetas y las paso cómodo, otro salto y ahora sí me "agarro" bien a mis pedales y aterrizo perfecto. Un rato de pista hacia arriba y llegamos a los pies de La Cañada del Sereno. Allí charlamos un ratito con un senderista sobre la belleza de esta sierra, y que al vernos de esta guisa (protecciones, chaleco protector, bermudas, etc.) nos pregunta si somos freerider, y aunque el hábito no hace al monje, el alma sí que lo tenemos...y empezamos a dar pedales y a salvar las rocas, las piedras y las raices. El rítmo es pausado y disfrutón. El cielo está nublado y la temperatura es perfecta, si acaso un poco de fresco que biene bien. El benjamín del grupo va a cola y mirando por donde vamos metiendo la rueda, le hemos avisado de que debe llevar cuidado porque subir por piedras y rocas tiene su aquel...FC se lo traga todo con su Comemcal y yo voy poco a poco ganando en seguridad. Pedalear por piedras, rocas y raices sin estar anclado es nuevo para mi,  y como comenté al princípio el tacto y las sensaciones tambien llega por los pies, y estas cada vez son mejores. En un momento dado llegamos al supertranco y le ataco con toda mis ganas. Conforme estoy pasandolo, noto que la superficie de apoyo del nuevo pedal y las zapatillas es brutal, y es lo que me permite pasarlo sin apoyar el pie en la roca, y lo que es mejor, con mucha seguridad. Coronamos y paramos para comentar la subida y tomarnos algo. Desde aquí buscamos el cortijo. Toda esta zona está verde y cubierta de hierba, parece que estemos en Galicia. Luego el senderillo zigzagueante, evitando arbustos, pinos y rocas a toda velocidad, y luego subimos por la ribera del río y encontramos el asfalto, fín de la primera parte. Damos pedales hasta que llegamos a la zona recreativa y ascendemos hasta llegar al cruce que nos lleva a la cueva del agua.; se nos ha hecho un poco largo el trayecto, pero ya estamos en el camino de la Cueva del Agua. Esta zona es muy complicada de subir, hay trancos insuperables para mi y mi Giant, pero aún así hay tramos que supero gracias a tener más superficie de apoyo. Llegando al final y ya con las fuerzas mas tocadas, queda un repechito corto lleno de "melones" y uno de estos le dice a la rueda, a la suspensión, al manillar y a mi que NOOOOOOOO,y se clava la la rueda. De haber llevado los otros pedales el resultado habría sido otro, pero como llevo los nuevos pues no salgo volando y me quedo sobre el manillar paralelo a la bici, haciendo una postura mu-rara, o eso dice FC. Como llevo mi super-peto no me hago nada de daño en las costillas, así que todo lo que me he ido comprado para mi seguridad ha funcionado, estoy super contento. FC que siempre se chupa mis voladas, se viene hacia mí a ver cómo estoy, y comprueba que lo que pudo ser no fue, y que estoy perfecto, así que coronamos y seguimos camino en busca de la Cruz de Viznar. Hasta llegar allí el sendero es rocoso y rápido, y noto más agilidad y capacidad de reacción con las zapatillas y los nuevos pedales, pero está por llegar la guinda del pastel: la Cruz de Viznar, pero no sabemos por qué lado bajar. Nos decidimos por la ruta de la izquierda, muy serpenteante y larga aunque menos peligrosa. Aquí es donde voy a notar bien las prestaciones que me dan los pedales anchos y las zapatillas, y es otra cosa...los apoyos en bajada son increibles, la burra es mucho más rápida y agil y cuando bajo toda la trialera y paro, me convenzo de que he hecho una gran compra , el cambio ha mejorado mi seguridad y mis sensaciones sensaciones, para este tipo de rutas claro.

Desde aquí hasta el coche son unos kilometrillos por pista pero se me hacen más pesado porque he roto el cable del cambio de los platos y se quedo en el pequeño...pero me es igual, he pasado una gran tarde en compañia de mi buen amigo FC y el junior que se atreve con todo apesar de no llevar las herramientas más adecuadas, pero tiempo al tiempo.



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