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domingo, 11 de enero de 2015

Neveros y Monachil por Cortijo Fiscales

Mialos kebonikos kestamos jajaja.

Nos estamos haciendo mayores aunque no nos guste jajaja. Cuando alguno del grupo trae un hijo/a o un sobrino/a, esto quiere decir normalmente que estas en una franja de edad seria, aunque lleves el Peter Pan metido hasta las cejas cuando sales con tus colegas, y tu burricleta a burrakear por las montañas de alrededor de tu casa, o de tu ciudad, y quien diga lo contrário miente como un bellako (que decimos por aquí). Y este es nuestro caso hoy.

El sábado lancé la propuesta de subir hacia el camino de los Neveros por el Cortijo de los Fiscales con la idea de dar pedales por una subida que no hacía desde hace unos tres años.


A la convocatória respondió inmediatamente el que nunca dice NO, Gilo, luego Andrés, lo que me supuso un alivio ya que yo no me acordaba demasiado bien de dónde estaba el camino de ascenso, y estába seguro de que él sí lo sabía, la vez que lo hice (esta es la segunda vez que lo hago) él tambien estába. Luego Edu (otra de las opciones que yo manejaba que sabría el camino) se manifiesta y va el tío y pregunta que "ese qué camino es", "mekagontó no se acuerda..." piennso, y por último Fernando B, que asoma la patita pero no concreta.

Quedamos a las diez (antes hace un frío delkopón), en Puente Verde. Van presentandose los susodichos, y aparece Pepe que no había podido el hombre ni asomar la patita. El que se retrasa, aunque no había confirmado nada, era Andres, mi esperanza...pero aparece, y lo hace con su sobrino, Nacho. Es un chaval muy joven (le calculo unas 15 primaverillas) y su relación con la burricleta consiste en ir y venir del cole (no preguntamos si su cole está en El Hervidero pero él vive en Granada, y sube de lo lindo...). Menuda peña nos hemos juntado hoy, ocho bikers!!!, la caña...


Comenzamos a dar pedales por el c
Colesterol, hay poco biker, aunque Gilo me comenta que ha pasado un grupo tremendo hacia unos minutos, y mucho runner. No llevábamos ni un cuarto de hora cuando Andrés pincha...Comienza operación cámbio de cámara, pero no lleva... comienza la guasa...y somos seis...Uno que hace la foto, otro que dice ¡que no tienes cámara!, el de al lado comenta ¿pero no es tuberless?, a todo esto el Andresiko que le entran esos sudores que entran cuando tienes una avería... encontramos una cámara, pero la pinchamos al ponerla...se repara con parches y cuando está hinchando la cámara, el ultimo de los elocuentes comentarios: "con esa bimba no acabamos hoy, te debería haber dejado la mía que es teleskópika..." la carcajada fue general...en fin musha guasa.



Seguimos dando pedales en busca del senderillo de subida, se pone a la faena Andrés, que parece que quiere recuperar el tiempo perdido y nos lleva a hopo. Lo encontramos justo antes de la presa. Es muy estrechito y con una pendiente de locos, no me lo pienso porque si te lo piensas te bajas de la burricleta. Obviamente he metido todo el hierro que tengo, las pedaladas me van cundiendo, y cuando ya creo que no puedo más levanto la cabeza y veo que aún queda la mitad, se te pasa por la cabeza tirar la toalla pero haces un último esfuerzo y coronas...no hace falta que os cuente la sonrisa que se me dibuja en esta casicinkuentona carita. De cómo subió el resto de compis no puedo contaros porque yo no fui capaz de mirar patrás. EL camino se ensancha y baja el desnivel durante unos cientos de metros, pero para llegar al Cortijo ya nos espera otra rampilla chulona, en el margen izquierdo vemos un perro recostado sobre la hierba que nos mira, pero hace tanto frío que no se molesta ni en ladrarnos jajaja. Pasamos el cortijo y viene una cuesta un poco más pendiente, y aquí el sobrino empieza a demostrar pakesirven ese par de jovenes patas...el sendero se convierte en pista estrechita y como estamos en ladera norte, encontramos manto blanco en algunas curvas, hay que tener cuidado. En un momento dado paramos para hacernos unas divertidas fotillos.





Las vistas desde aquí son espectaculares, se ven todas las sierras que hay alrededor de Granada, Almijara, Sierra Elvira, Huetor, el día está tan claro que incluso se ve el Collado del Agua, Collado al que le meteremos mano un día de estos. Nos ponemos en marcha y no mucho despues de comenzar nos encontramos con el desagradable paisaje del monte quemado, es una pena, es dantesco. Lo  están tratando de limpiar, y para ello han abierto un montón de caminos pero tambien hay un montón de árboles quemados y cortados para trasladar, que están en mitad del camino.










Como veis hubo que hechar pié a tierra. Una vez superados estos inconvenientes, por otro lado normales cuando se sale al monte a dar pedales, continuamos la marcha. La tierra del camino está bastante suelta, como polvo y las ruedas se atrancan un poco. Cada uno sube a su rítmo pero Andres, Pepe y el sobrino (Nacho) van un poqillo por delante abriendo camino...La verdad es que si no llevara el gps viendo el desnivel andaría mosqueado por mi rítmo, pero es que la mayoría del camino está alrededor del 14%, pero al no haber vegetación no se aprecia la pendiente, aunque las piernas si que lo notan. Por fín coronamos y llegamos al Camino de Los Neveros, camino que años atras usaban los hombres para bajar con sus mulos neveros que vender a los comerciantes, o familias pudientes de la capital para conservar sus alimentos. Paramos a tomar algo, disfrutar de las vistas y comentar qué hacemos ahora.




Hay varias opciones de llegar a Granada. Bajando Los Neveros y desviarnos hacia Cenes, ir hacia Los Rebites bajando un camino que habitualmente subimos, o ir hacia Monachil. Cualquiera de ellas es muy chula, pero nos decantamos por ir a Monachil, así que bajamos, y en un momento dado nos desviamos hacia la izquierda.



Nos cruzamos con bastantes senderista que suben, así como bikers retorciendose sobre su bicicleta, esta parte del camino se endurece bastante, pero nosotros vamos de bajada jejeje. Al llegar al desvío de Monachil, nos abandonan Edu y Fernando B que tienen un poco de prisa hoy. 

Bueno lo que viene ahora es muy muy bonito pero bastante peligrosillo, y así se lo hacemos saber al chaval. Una cosa es subir y otra bajar, y aquí las piernas no cuentan y la juventud no suma, más bien resta, así que el Tito se pone con el sobrino y tutela su bajada, pero pamí kelchaval le gusta esto porque allí donde podía, o el Tito le dejaba, se subía en la burricleta. La última bajada es realmente seria, me cuenta Pepe que probando su máquina antes de comprarla, se vino a hacer esta bajada y que por un problemilla con los frenos se la metió y se destrozó el brazo y el hombro...En fin, le metemos mano a este atajo de piedras y rocas con un tajodelkopón a su derecha, al que llamamos trialera y vamos pasando los trankos, hoy veo los sitios por los que meter la rueda mejor que otros días y la bajo sin poner un pie, pero claro con la mákina kemaregalao este verano todo parece un poco menos complicado. Al terminar la trialera Andrés y Nacho bajan a Monachil por un sítio y Pepe, Gilo y Yo (Algecireño) por otro, las escaleras y las chumberas,  pero a estas complicaciones se nos añade la aparición de un perrako de esos que asustan, subiendo las escaleras mientras nosotros las bajamos, sobre todo le toco a Gilo...Al terminar de bajar estaban el Tito y el sobrino esperándonos.

Lo que tenemos que buscar ahora es un precioso sendero que va junto a una acequia. Es realmente espectacular, y aunque se puede hacer rápido conviene ir con cuidado ya que lo hacen bastantes senderistas.
Pues bien, lo buscamos y lo encontramos, y lo hacemos, y justo cuando ya estábamos a punto de finalizarlo, que hay que cruzar la acequia por un estrecho puente de tablones de madera de pino, que está elevado unos tres metros sobre la acequia, y una vez que lo cruzas tienes que girar a la izquierda para subir por un estrecho tramito de tierra, que a su derecha tiene un olivo, que se mete en el camino y que hace complicada la operación. Normalmente lo pasamos sin problema aunque con mucho cuidado, pero hoy Gilo al meterse en el camino perdió el equilíbrio y cayó a la acequia desde algo más de tres metros, nos temiamos lo peor, pero por suerte no pasó nada que no se repare en chapa y pintura. Yo creo que a partir de ahora al Gilo le deberíamos llamar El Gato, porque es inexplicable que no se hiciera más daño, y de esta guisa quedó tras la caida ( ver foto de arriba). Ah! la burricleta ni chapa ni pintura jajaja se dió un cojonudo baño en la acequia y punto.

Como ya estamos cerca de Granada, decidimos bajar por Huetor y llegamos a Granada sobre la una del médio día. Hoy no hubo cervecita porque el Gilo está empapado...

Ha sido una ruta a la que no le ha faltado na de na, subidas y subidones, bajadasy  bajadones, pinchazo y hostion sin drama jajaja.

El finde que viene masssssss


























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