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lunes, 2 de febrero de 2015

La Ermita Vieja, una buena opción para hoy

Buena quedada la de hoy domingo. A las nueve y media nos encontramos a la entrado del Centro Comercial Serrano Edu, Pepe, Gilo, Andrés y servidor (Algecireño). Ha llovido los días previos y por alrededor de Granada no hay muchas mejores opciones que la que hoy hemos elegido: Ermita Vieja. El caso es que toooooda Granada está despejada menos el lugar hacia donde nos dirigimos, que tiene una espectacular nube negra, más negra que el tizón, pero eso no nos ha importado demasiado la verdad.

En esta zona el terreno drena bastante bien, y no suene haber barro, que es lo que nos incomoda a nosotros y a nuestras buerricletas; y no fuimos los únicos que optamos por esta ruta, nos hemos encontrado un montón de bikers, pero esta vez casi todos iban con las clásicas 26" dobles, muchas Treck y alguna Ibis entre otras marcas, tambien coincidimos con una Cannon como la de Pepe. Yo hoy he sacado hoy la Giant de 26", con las prisas no encontraba la llave de cambiar pedales y mi titular se ha tenido que quedar en casa, y ha sido una pena porque la bajada de Ermita Vieja hoy ha sido un gustazo.




Hace un frío delaleche, ya en Granada pegaba fuerte, así que a dar pedales lo antes posible. La peña fue bastante puntual así que poco después de las nueve y media ya estábamos en marcha. Subimos por donde siempre, por La Zúbia, urb. Los Cerezos y sin dar tregua hasta llegar a los almendros. Mis sensaciones hoy no son demasiado buenas, las piernas no me van, y no es que yo sea de los que marca rítmo, pero voy regular tirando a mal. Coronamos en la zona de los almendros y yo ya empiezo a pensar que me voy a tener que dar la vuelta, aunque pienso que como esta zona es de bajada quizas me recupere; al llegar abajo, al río Dilar, donde comenzamos a ascender veo que no voy, y como ya me conozco la subida, se que si no estás bien se sufre mucho, es larguita y con buen desnivel.  En este punto se lo digo a los compis, que no ando bien, que las piernas no van nada de nada y que el estómago me molesta un poco...Edu me dice que no me preocupe, que él se vuelve conmigo porque quiere hacerle una paella a su familia, y con lo que ha hecho está contento, aunque añade "pero si probamos a subir un poco...", a Andrés y Gilo se les tuerce el gesto en forma de desaprobación. "Coño tío Bajamos el ritmo y verás como puedes..." me dicen, pero el que peor se lo tomó fue el Pepe que me dice "Tú no te vuelves ahora...!!!" En fin, visto lo visto decidí probar un poco, y sin pensarlo mucho más me eché p´lante, aunque con todas las dudas del mundo, y echamos a pedalear, nos metimos en vez de por el senderillo, por la pista y tras pasar una verja abierta, llegamos a una especie de Albergue, peeeero la otra puerta, que tenía que estar abierta, no lo estaba, pero este grupo mío no va p´tras ni pakoheimpulso jajaja, así que desmontamos de las burricletas y las pasamos por encima de los más de dos metros que mide la verja...,suerte que unos bikers que pasaban por allí, pero al otro lado de la verja, nos ayudaron a pasar las bicis. Lástima de foto no tirada...

Comenzamos a subir, se me pegan Pepe y Edu y me van llevando. De vez en cuando Pepe arreaba un poquillo pero no era posible seguirle, mientras tanto por delante iban Gilo, que hoy va la mar de suelto, y Andrés que va como siempre, dekohones. Edu y yo vamos robándole metros al camino mientras mantenemos una conversación la mar de amena sobre cómo mejorar el ingles. Yo ando en esos asuntos estos meses, y entre esto y lo increiblemente bonito que está el monte y sus árboles nevados, la verdad es que casi sin darnos cuenta llegamos a la zona de la gravilla. Hasta que hemos llegado aquí nos ha costado ir reconociendo el camino, la Diputación ha metido las máquinas y lo ha aplanado mucho, han desaparecido todas sus perfectas imperfecciones, y que nos servía para saber por dónde íbamos y lo que nos quedaba. Seguramente la idea sea que lleguen más coches a la zona...QUE PESADOS!!!, y digo yo, porqué no se gastan esos euros en mantener bien el monte, y que hayan menos árboles caídos por no hacer las cosas bien. Bueno lo dejo que me caliento.

Este tramillo que os digo es un poco más pendiente que el resto de la subida, pero además el terreno no ha drenado bien y hay un poco de barro, y las ruedas se atrancan, aunque la verdad es que me he ido recuperando poco a poco y voy algo más sueltecillo. No he parado de beber agua durante todo el camino.

Según nos acercamos a La Ermita vamos disfrutando de la impresionante postal que la nieve, los árboles y el monte nos regala. Granada, vista desde aquí está espectacular, despejada pero como comenté al comienzo de la crónica el monte donde estamos tiene un importante nubarrón negro, en forma de boina con muy mala pinta, de hecho ha habido momentos en la subida en los que nos caian copos, pero creo que venían de los pinos, provocados por el viento. El contraste es bestial y el frío ni os cuento, hace una rasca que no veas.






Pues llegué, bueno llegamos jajaja, tuvieron más fe en mi mis compis que yo. Me llevaron en volandas hasta arriba, y cuando hubimos bajado de las burricletas empezaron a sacar fruta y a darme trozos de barrítas, etc. Si es que "valéis más que un potosí".


Arriba coincidimos con un montón de bikers con los que intercambiamos sensaciones, y mientras el cielo se fue abriendo. No tardamos mucho en empezar a bajar, teníamos la opción de hacerlo por pista, por donde hemos, muy a nuestro pesar, tenido que subir hoy.






Pensamos que ascender por las húmedas y sombrías veredas, con sus rocas, sus piedrecillas, sus arbolillos caídos iba a ser peligrosillo, peeeeeero bajar, eso es otra cuestión, solo hay que de ir un poco más despacito de como habitualmente bajamos, y además como hace tanto frío mejor bajar a menor ritmo, así que todos de acuerdo en hacer las veredillas de bajada, hasta el bueno de Edu se vino arriba y se apuntó a la idea.

Cómo describiros la bajada, hay zonas de cortafuegos y zonas de estrechas veredas zigzagueando por entre los pinos; como el suelo está húmedo, las ruedas y las suspensiones tienen muuuucho que decir, y mi Giant recordó viejos tiempos y se portó de maravilla.

La peña disfrutó de lo lindo por estas veredas y otras, como la zona de rocas o la de toboganes, y nadie se hizo daño, aunque alguno se manchó los ropajes, pero como decía Gilo, hoy el suelo está p´katarlo, jajaja
       






Llegamos al río Dilar y tras subir un poco por asfalto, Edu nos llevo a Granada por una preciosa zona de Almendros por la que nunca habíamos vuelto, y nos ahorramos bastante asfalto. Estábamos todos un poco alucinados porque jamas habíamos ido por estas veredillas.

Primero nos llevaron a Gojar y luego a Los Ogíjares y desde ahí llegamos al caminillo que hicimos al principio para conectar con La Zubia, y desde ahí a Granada.

Para terminar Andrés nos preparó una sorpresita al tener que atravesar un riachuelillo por encima de un puente al que le faltaban algunos tablones, o algunos más de la cuenta o de los recomendables.

Hubo que cruzarlo con mucho cuidado porque los zapatos de ciclismo y los palos de madera muy bien no se llevan, pero con ayuda de unos y de otros cruzamos sin problemas. De ahí fuimos directos a la gasolinera a lavar las embarradas burricletas. Estaban indecentes...

No hubo demasiado tiempo para más, aunque he de decir que me quedé con ganas de tomarme una cervecilla con estos excelentes compañeros de ruta.

Gracias por todo chavales!!!, y como dijo Pepe, "lo que no te mata te hace más fuerte".

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