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lunes, 12 de septiembre de 2011

Por la Sierra Huetor

Fecha: 11/9/2011
Ruta: Sierra Huetor (http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1327706)



IBP: 73
Desnivel Acumulado: 900 metros
Quien Fué:
      - Luis
      - Jose Manuel
      - Fernando C.



El día era de llevar protección, no por el sol que pegó lo suyo, no por la tensión sexual entre mis compañeros de ruta, sino porque esta ruta por la Sierra de Huetor es bastante cañera.






El amigo Fernando M. se nos descuelga antes de comenzar y es que compromisos familiares "ineludibles" le impiden venirse. Como ya no hay prisas nos lo tomamos con un poco de calma y quedamos a las 8:30 en Neptuno.

A las nueve de la mañana ya estamos dando pedales desde el centro de visitantes de Puerto Lobo camino de la Cañada del Sereno. 7-8 kilómetros que sirven para soltar piernas y para ir entrando poco a poco en calor.



Cuando queremos darnos cuenta estamos entrando en la Cañada con paradita prevía para que Luis se pusiera sus superprotectores de golpes en codos y piernas. De primeras hay que admitir que al menos impresionan, no sabemos (y afortunadamente nos quedamos con la curiosidad) si serán más o menos efectivas pero dan aire de endurero total.

Marcamos un ritmo llevadero y vamos poco a poco superando las primeras dificultades, aunque hay muchas  en las que me voy bajando. Me duele el orgullo de aquellas veces que he pasado casi toda la vereda sin apenas bajarme pero el recuerdo de las últimas caidas hacen que no me apetezca arriesgarme ni un poquito.

Al llegar casi al final de la cañada, hacemos la primera parada, una barrita energética y un poco de disfrute para los ojos, las vistas desde aquí son impresionante y merece la pena descansar un rato.



A continuación la primera bajada, no muy larga pero si muy intensa, vereda estrecha con curvas pronunciadas, escalones y raíces en medio de bosque cerrado. Vamos, una declaración de intenciones de lo que será el resto de este día.

Al acabar la bajada y tras cruzar lo que en invierno es un riachuelo pero hasta ahora está más seco que las arcas de la Junta de Castilla y la Mancha, giramos hacías la derecha para por pista ancha dirigirnos hacía el Cerro del Cigarrón y desde aquí al Cortijo Chorrillos.

Aquí hay todo tipo de animales pastando, pasamos todos juntos y muy rápido y un poco acojonados pensando que los perros pueden aparecer en cualquier momento, afortunadamente oímos a los perros ladrar  a lo lejos pero nada más.

En cuanto pasamos el Cortijo tomamos un pequeño sendero hacía la izquierda, este no tiene apenas desnivel  pero es muy cachondon ya que permite apretar el ritmo e ir esquivando zarzas, arboles y todos los obstáculos que van apareciendo.

Sin querer darnos cuenta nos encontramos en la pista principal y tomamos el desvío hacia la derecha que nos lleva irremediablemente hacia el cortijo Linillos (o lo que queda de él) donde damos cuenta de una buena comida reponedora de fuerzas.


Ante tanta insistencia y tanta pregunta sobre las coderas y rodilleras Luis me las presta durante un buen rato. Las sensaciones son buenas y además apenas si molestan al pedalear, pero al quitármelas es cuando me doy cuenta de lo desamparado que voy sin ellas ya que noto cierta sensación de fragilidad al mirar mis brazos.

Retomamos el camino principal de la alfagura tras otra breve vereda, pasamos por delante del desvío que lleva por CariAlfaquí hacía Cogollos o Nivar y aproximadamente a unos 600 metros tomamos un desvío esta vez hacia la izquierda camino de la Cueva del Agua.

Hasta enlazar de nuevo con el camino ancho pasamos por otra vereda, esta vez más larga y que aproximadamente a la mitad tiene una zona muy complicada por que el suelo está lleno de piedras (más loscos que piedras) sueltas de tamaño considerable.

De nuevo bajada y de nuevo vemos a Luis cómo baja y como luego sube por donde sólo las cabras se atreven a hacerlo...

Se acaba el sendero y de nuevo estamos en camino ancho, ya todo subida hasta la Cueva del Agua. Subida primero por Carril Ancho que poco a poco va convirtiéndose en camino estrecho hasta convertirse en vereda muy muy técnica y de fuerte pendiente en su tramo final.

A esta zona llegamos ya cascaillos por lo que hacemos gran parte a pie aunque también nos atrevemos con algunas zonas técnicas.

Al llegar arriba podemos disfrutar, desde el mirador de la Cueva del Agua, de una perspectiva del recorrido de hoy, de la Sierra de Huetor y de Sierra Nevada al fondo, mejor fotos que intentar describirlo






Deshacemos un poco de la subida y tomamos la vereda, al principio hay que hacer un tramo a pie sin más remedio, que nos lleva hasta la cruz de Viznar. Otra veredita impresionante que nos hace soltar adrenalina y prepararnos para la última bajada del día, sin duda la más técnica del día.

La vereda sale hacia la izquierda según se mira a la cruz de Viznar y tiene de todo, curvas cerradas, curvas muy cerradas, curvas casi imposibles, piedras, fuerte pendiente, ... en fin un disfrute que hay que saber aprovechar.

Ya sólo nos queda volver para el coche, Robles que viene muy fuerte decide bajar en Bici hasta la casa de sus suegros y Luis y yo volvemos en coche comentando cada una de las bajadas y de las subidas.

El fin de semana que viene más...

lunes, 8 de junio de 2009

Lavaderos de la Reina

Domingo 07 de Junio de 2009

Ruta: Granada - Lavaderos de la Reina - Granada

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=420815





Hora de Salida: 8:00

KM. 93

Protagonistas:

- Fernando C.
- Alejandro
- Luis
- Fernando M.

Domingo 7 de Junio de 2009, un día de los que hay que marcar y recordar... Si, la entrada es un poco triunfalista pero para mí es de esos días que recordaré durante mucho tiempo. Y es que nada más ver los datos de la etapa de hoy me doy cuenta de que hemos dado un pasito adelante en nuestra vida de ciclistas aficionados (globeros).

Ya había visto en algún foro fotos del lugar y la verdad es que llamaban la atención, y es que el cámino es muy completo, subida por la ruta del colesterol, subida hasta la presa, subida (si, siempre subiendo) hasta güejar sierra, subida, subida, subida, subida y más subida hasta los lavaderos.

Como siempre quedamos en la gasolinera de Neptuno, pero esta vez, por primera vez (y es que nos vamos haciendo mayores) llevabamos bocatas y permiso de nuestra familia para pasar el día fuera de casa y disfrutar de un día completo completo de ciclismo.

Con mucha ilusión empezamos nuestro camino por la ruta del colesterol y sin darnos cuenta nos vimos atravesando los tuneles que hay debajo de la presa de Canales. Ya sabeis que la subidilla que nos deja en lo alto de la presa es dura, aunque bastante corta, y era la primera prueba que teníamos que superar esta mañana. Aquí me llevé el SUSPENSO y es que aunque a ritmo pachangero fuí subiendo las rampas (sudando como un pollo) el caso es que al llegar al último metro (no exagero nada) la rueda empezó a rachear y en vez de poner el pie en tierra, uno que apenas es cabezón, intenté por todos los medios llegar hasta arriba. Resultado: caida de la bicicleta, medio codo que se quedó en el asfalto y los de Granabike que pasaban por allí que tuvieron que aguantarse la risa al verme rodando por el suelo, aunque entre risa y risa tuvieron tiempo de inmortalizar el momento.

El resto de mis compañeros subieron sin problema las cuesta. Tras hacer una breve parada retomamos camino rumbo hacia Guejar Sierra. En mitad de camino nos picamos, y es que somos como niños, con un ciclista que lo único que hizo fue pasarnos y al que al final conseguimos volver a pasar y dejar bastante atrás.

Llegada a Guejar y parada en el bar de siempre (si algún día supero el alzheimer pondré el nombre del bar porque siempre me fijo para ponerlo en el blog pero luego a la hora de redactarlo nunca me acuerdo). Como faltaba lo peor nos lo tomamos con calma, cafelitos, tostadas de tomate con Jamón, agua, mucha agua y un buen rato de descanso (Luego dicen que la vida del ciclista es dura, pero es que no han venido con nosotros de excursión ;-)).

A partir de aquí empezaba la verdadera ruta. Nada más abandonar Guejar empiezan las primeras cuestas, bastante duras y empiezan también a aparecer los cerezos a los margenes del camino. Tras unos cinco o seis kilometros de subida cogemos un desvio hacia la derecha y empieza un descenso bastante pronunciado (Yo al menos no lo disfruto como es habitual ya que voy todo el rato pensando que dentro de unos 60 kilometros y unos 2000 metros de desnivel acumulado tendré que volver a subirlo) que nos lleva hasta el comienzo de la verdadera ascensión.

Al llegar abajo hay un puente con un rio (supongo que el genil) que baja con mucho caudal y donde paramos a dar cuenta de un magnifico cerezo que nos llama y nos provoca (venid, venid... mirad que cerezas tengo...). Mientras unos se agencian unas cuantas cerezas otros empiezan a hacer fotos y a otros les da por ver si las cámaras de fotos soportan los golpes (Confirmado, las cámaras de fotos si se caen al suelo SE ROMPEN!!! no hagáis más pruebas de estas porque después no funcionan (Tampoco vuelan ;-))).

Empezamos a subir, al principio por camino de asfalto y al cabo de 3 o 4 kilometros empieza un carril de tierra.

Conforme vamos subiendo el paisaje es cada vez más espectacular, la vista de Granada y su Vega, con el pantano de Canales cada vez más pequeñito es bestial. Aprovechando la excusa de las vistas vamos haciendo alguna que otra parada para ir reponiendo fuerzas. Así que empezamos a dar cuenta de los platanos y algún otro fruto seco. También empezamos a beber agua ya que el calor empieza a apretar. Un pequeño inciso, para cualquier excursión en esta epoco del año hay que echarse crema protectora en piernas, brazos, cuello, orejas. Pero en este caso y debido a la altura es fundamental. Nosotros no lo hicimos y no os podeís imaginar las quemaduras que he tenido durante esta semana (Aparte de la pinta que tenía en la playa con los brazos totalmente "renegrios" el cuerpo blanco y las piernas negras hasta la altura de los calcetines (una pena..., vamos que era quitarme la camisa y se oian las risas en todo el cabo de Gata)).

Bueno volviendo al tema, estabamos subiendo y subiendo, y devorando todo lo que teníamos en la mochila. Conforme se va ascendiendo se va perdiendo toda la vegetación (muy abundante al principio de la subida) aunque a cambio empiezan a aparecer las vistas a las cumbres de Sierra Nevada.

Recuerdo perfectamente que tras una curva donde hay un pequeño refugio aparece de pronto al fondo el Veleta, el Mulhacen, la Alcazaba y varios picos más cuyos nombres no conozco. Y la sensación es que te falta el aire (también falta por la altura ya que ahora nos encontramos a unos 1900 metros) . Hay que pararse y mirar el paisaje y recrearse porque tanta naturaleza junta y en estado tan salvaje llega a abrumar.

Yo estoy acostumbrado a ver la Sierra desde la panoramica de Granada, preciosa pero muy suave, desde este lado todo son picos abruptos, tajos y valles impresionantes.

Una parada en la que aprovechamos para hacer fotos y donde todos tenemos la sensación de que el esfuerzo merece la pena. A partir de los 2.000 metros de altura los repechos no son tan duros auque el cansacio acumulado y la falta de oxigeno a esta altura se hace notar.

Nueva parada, esta vez de bocata, y aquí es donde nos damos cuenta de que estamos echos polvo. Estamos a unos 2200 metros y el gps, mi amigo gps, me dice que quedan unos 4 o 5 kilometros que se nos van a hacer eternos.

Tras una parada que se hizo más larga de la cuenta debido a que la piernas pedian que no subieramos más, las espaldas protestaban y nuestros cuerpos nos recordaban que ya no teníamos ventitantos años (sólo cuatro o cinco más ;-)) retomamos la subida.

Esta parte es la que peor recuerdo tengo porque estos 4 o 5 kilometros que calculé a ojo en realidad fueron 8, porque cada repecho se nos hacía interminable y porque el camino cada vez va empeorando más hasta convertirse en un sendero plagado de piedras que golpeaban directamente a mi hernia l5-s1 sin ningún tipo de piedad.

Conforme nos ibamos acercando a los lavaderos de la reina empezaron a aparecer las manchas de nieve que cruzaban el camino y que nos obligaban a bajarnos de la bici.

También aparecieron unas vacas con unos cuernos que ya querría el toro que se cepilló a Manolete y que me hicieron pasar un miedo terrible ya que hubo un momento en el que el cuerno de la vaca no estuvo a más de un metro de mi cuerpo serrano. Si la vaca me empitona me manda de vuelta a Granada sin necesidad de dar ni una sola pedalada más.

La parte final empieza a ser impracticable ya que se trata de un camino muy muy estrecho y con una acequia a la izquierda. El agua estaba tan clara y teníamos tanto calor que algunos de mis compañeros decidieron darse un baño, y nada mejor que mortal con doble tirabuzón para zambullirse, claro que hubiera estado mejor si no hubiera acompañado el salto con la bicicleta. Al final nos llevamos un buen susto aunque no hubo apenas secuelas.

Desde el sitio de la caida hasta los verdaderos lavaderos de la reina un paseo andando, más por no dar más ostias que por otra cosa, y la oportunidad de disfrutar de un paisaje único.

La bajada salvo el primer kilometro donde estaba pajarón es espectacular, y es que la oportunidad de bajar de forma consecutiva 45 kilometros no se ve todos los días. La verdad es que forzamos un poco más de la cuenta y hubo un par de curvas que todavía tengo en mi cabeza porque no sé como llegué a conseguir darlas.

Sobre el kilometro 25 de bajadas volvemos a encontrarnos en el puente y lo que a la salidad de Güejar era una fuerte bajada (yo ya le temía) ahora se convierte en una pendiente acojonante. De todas formas nadie nos quita que en una media hora hemos pasado de los casi 2.400 metros de los lavaderos de la reina a los 1.125 del puente.

Antes de coger estas rampas hacemos una peqeña parada para saludar a nuestras amigas las cerezas y algunas deciden venirse con nosotros para conocer a nuestras familias.

Es verdad que las rampas son duras de la leche, pero es verdad que tomandoteló con paciencias y pensando en todo lo subido por la mañana se lleva la cosa con cierto orgullo.

Cuando enlazamos ya con la carretera y empezamos el descenso hacia Güejar ya se nos cambia la cara ya que sólo falta bajar y bajar (bueno y una coca-cola que tomamos para no romper nuestras tradiciones).

Paradita en la plaza del pueblo, damos cuenta de nuestras coca-colas y empezamos a realizar el descenso hasta Granada como profesionales haciendo relevos y picandonos hasta con los mosquitos que vuelan al rededor.

Al final y para poder llegar a votar tuve que hacer un último esfuerzo, aunque al final y por un sólo minuto pude cumplir con mis obligaciones democráticas.

Ahora sólo falta en pensar el próximo reto para las próximas semanas, aunque durante una buena temporada serán rutas mucho más faciles ya que el calor empieza a apretar.

El fin de semana que viene más...


































































Estas dos últimas no son de la excursión, son del homenaje que nos dimos Luis y yo en el Cabo de Gata recordando nuestras hazañas...