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lunes, 31 de octubre de 2016

Majalijar, todo un reto!!!







La verdad es que me ha costado un montón buscarle título a esta ruta, y he decidido ponerle el nombre del pico más alto de la Sierra de Huetor, y que hoy hemos coronamos. Ha habido de todo y por su orden: certidumbres e incertidumbres; pedaleo, no pedaleo y salto de vallas; ganao, unos bravos y otros non; lugareños apañaos y no muy apañaos, unos reales y otros supuestos...muuuuuuchos km, buenas cotas y duuuuuuuuro final de ruta; pero vayamos por orden.








Como le hemos cogido el tranquillo a esto de rodar y hacer km por el campo, pues la ruta de hoy era la que el domingo pasado os conté que Javier quería hacer un día de estos, y éste pensó que para qué esperar...

Quedamos, Javier y servidor (Algecireño), a las nueve en Isabel La Católica, puntualmente nos encontramos allí, a pesar de que por la noche hubo cambio de hora. 








Comenzamos rodando dirección pantano de Cubillas, por Maracena y Albolote. El ritmo era bastante vivo, sobre todo para que mi 26 " siguiera el ritmo a la 29"  de Javier, pero no nos dimos cuenta hasta que pasado el cementerio de Albolote, y comenzando un repecho, llegamos a la altura de un grupete de bikers, y les adelantamos más rápido de lo esperado, y eso que los chicos iban bastante bien, así que una vez terminado el repecho, decidimos aminorar el ritmo no sea que no lleguemos con piernas a lo verdaderamente duro.

Pasamos por los alrededores del pantano, siempre tan frondosos y bonitos, y en la estación giramos a la derecha para comenzar el camino por entre los olivares.

El día tiene una pinta espectacular, el cielo esta raso y algo de fresco hace, así que con la mirada puesta en la Sierra de Huetor, y más concretamente en los Altos de Majalijar, fuimos tragando kms con una animada charla hasta que comenzamos a subir subir y subir, y ya no hubo ni charla animada, ni na ni na, sooooolo pedaleo y los sonidos del campo.

Por cierto el nombre de Majalijar, obviamente tiene reminiscencias árabes, y viene de la unión de dos palabras Majada y Lillar (sitio donde hay muchas piedras). Los pastores las unieron y significa "Majada de las piedras". Esto lo explico porque hay que subir a estos altos para sufrir y ver cuan cierto y acertado es el nombre...








Coronamos y conectamos con la pista que llega a Cogollos por arriba. Allí paramos a coger aliento y comer algo, ya llevamos dos horillas dale que te pego; coincidimos con otro grupete de bikers.

Bajamos unos cientos de metros por pista, y en una curva de derechas nos desviamos a la izquierda, y comenzamos a subir por un camino que no para de picar p´riba con bastante desnivel. Es anchote, muy mal mantenido, pero ciclable, que nos exige pero nos gusta. Por aquí se ven olivares pero los almendros ganan. El valle por el que vamos es enorme, uno no sabe la dimensión del campo, o de una Sierra hasta que te metes...








Llegamos sin desfallecer hasta una zona llana, con un cortijo cercano al fondo y decidimos parar a disfrutar de las vistas y hecharle gasolina al motor... En las fotos quizás podáis imaginar lo bonito del paisaje. Ni Javier ni yo habíamos estado por estos lares nunca, así que el disfrute fue mayor.








Nos subimos en las monturas y a seguir subiendo. En el cortijo nos encontramos a un pastor bastante mayor, con el que intercambiamos saludos y alguna pregunta, pero seguimos nuestro camino hasta que dimos de bruces con una tremenda, desproporcionada e insalvable verja, que daba entrada a una finca, que fuimos descubriendo que también era tremendamente extensa...











Mucha gracia no nos hizo; la idea de tenernos que dar la vuelta después de haber llegado hasta aquí no nos apetecía lo más mínimo. Justo en ese momento vemos, al otro lado de la verja, dentro de la finca, a tres tipos. Les pregunto " ¿os importaría abrirnos para darnos paso por la finca? vamos hacia Prado Negro". "Lo siento pero no somos de aquí y no podemos ayudaros" nos replican. No os aburro con el resto de la conversación: NO es No jajajaja. Javier que no da un paso p´tras ni para coger impulso, me dice, muy convencido, que ni de coña nos damos la vuelta...así que nos ponemos a la tarea y encontramos un sitio por el que meternos, primero uno mientras el otro le pasa las burricletas por encima de la tremenda valla, y luego el otro. Una vez dentro, vemos a los mismos tres tipos, los que no eran de la zona, venir hacia nosotros "¡Quien os ha dado paso a la finca!" nos espetan, yo me temía y me preparé para lo peor.  Para entenderme tendríais que ver a los tres tipos y sus andares...Javier se me adelantó en la contestación, menos mal..., y con su comentario cambió la actitud de los tipos, que pasaron de ponernos problemas a ayudarnos...peeeeero nos avisaron de que la finca era de toros bravos...¡maemiademivida!,


Nos explicaron por donde debíamos ir para evitar al dueño (que según lo describían era peor que uno de esos toro de lidia que nos esperaban por ahí pastando). Había que atravesar un montón de verjas, y nos pidieron que por favor las fuéramos cerrando, no sea que los toros pasasen de unas cercas a otras sin control...A mi conforme nos estaban contando la movida se me estaba descomponiendo el cuerpo, ¿os hacéis una idea no?: toros bravos+dueño cabreao = PRO-BLE-MAS


Comenzamos a dar pedales y Javier decide que no vamos a ir por donde nos han indicado, y así evitar al dueño, vamos a ir por donde nos podemos encontrar al dueño y hay reses bravas sueltas: "es que es más corto, más directo Luis" me dice er gashon, quedandose tan a gusto... 


Abrimos la primera verja, de hierro del gueno, del que intimida a un bicho de estos, la cerramos y después de andar 50m, nos encontramos a un becerro bravo que nos mira, pamikemumalamente. Nos paramos en seco y no meneamos ni un pelo. Como después de un ratito vemos que el bicho no se mueve, le tiro un losquillo/piedra a su lado y ya si se mueve, peeeero al poco viene otro que nos vuelve a miraregularketekagas, pero ese no se menea, ni tirándole una piedra, en un buen rato, así que le rodeamos y continuamos camino, eso sí con el rabillo del ojo pendiente del torito. 

Hay que pasar otropeasodeverja, y continuamos, pero antes nos volvemos a encontrar otro grupo de becerros; por suerte estos se asustan y salen corriendo monte arriba, ufff menos mal, porque eran muchos...Javier es más tranquilo y callao, pero como yo supongo que llevará las pulsaciones disparadas, y el corazón en la boca...







Y llega el momento Majalijar...

Las cuestas que hay que ir subiendo son tremendamente duras, y hay tanta piedra/losco suelto que se hace imposible dar pedales, así que nos bajamos y caminamos. Mientras charlamos tenemos que ir pendientes de todo, nos avisaron de que por donde íbamos podía estar el dueño y los toros, así que llevamos los ojos como platos.

En un momento dado, y con un tono bajito, me dice Javier "cállate Luis", pero no un cállate cualquiera, fue uno de esos "¡cállate!" que no te permiten dudar, ni terminar, no ya la frase, si no la palabra. Y en un tono muy bajito me dice "Mira allí arriba tío"...Dos Torakosdelamuerte como Dios manda, con todos sus avíos bien colocados, y que nos acaban de verrrrr y oirrrrrr. El corazón se me va a salir por la boca, no hay un puto árbol al que encaramarse, y estamos muy lejos de la valla o cualquier cosa desde la que protegerte. Decidimos, eso sí, muy muy despacito seguir por el camino, a pié, y a ver qué pasa...Yo ya me veía destripao por alguno de los morlacos, en mitad de ninguna parte, "y mira que les avisamos" dirían los de la finca al encontrarnos una semana después...jajajajaja (me río hoy, ahora escribiendo este relato)

El camino se va separando del lugar en el que estaban los bichos, pero tiene muchas curvas, y quien te dice que tras una de estas no nos encontremos de frente con uno de esos insensibles animales. Yo seguía sin ver un solo lugar al que pudiéramos huir, estamos en campo abierto. No me quiero extender mucho más, solo deciros que por el camino se veían unos cacas/mohones del tamaño del sombrero de un picador o como una ensaimada, y que unas estaban secas y otras non. No hay que ser ni muy listo ni Indio comanche para saber lo que eso significaba...

Y por fin llegamos al final de nuestra pesadilla, o eso creíamos...







Paramos a relajarnos un poco y a disfrutar, no solo de haber dejado los toros atrás, y también al dueño, sino de las espectaculares vistas que hay a los pies de los Altos de Majalijar. Por un lado todo lo subido, y por el otro toda la zona del Collado del Agua, Prado Negro etc. Estamos a 1.700m y hace fresquete, así que nos entretuvimos lo justo.








Comenzamos a bajar hasta un pradete en el que habían un rebaño de Ovejas, nada preocupante, pero ¿y el perro que suele vigilarlas? ¿donde está?...por suerte no estaba por allí en ese momento, ni su pastor, y merodeamos tranquilamente.







Disfrutamos de otras espectaculares vistas de Sierra Nevada, hasta donde te daba la vista, porque el día estaba claro claro claro.








También nos encontramos con una oportuna fuentecilla en la que corría agua bien fresquita.








Seguimos bajando, y nos volvimos a encontrar con otro cortijo. Tenía de entrada otra tremenda y disuasoria verja, con unos barrotes serios para encerrar toros en un corral. Nos temíamos lo peor otra vez, pero por suerte evitamos esta entrada, primero por un senderillo y una alambrada que rodeaba la casa. No estaba el dueño ni había toros, y pudimos salir de esta tremenda finca abriéndo el cerrojo como cualquier verja, y volviendolo a cerrar; el candado no estaba echado, menos mal!!!! 



Hasta aquí llegaba la finca del colega!!!! maemiademivida...


Bajamos por pista, ya la mar de tranquilos. En un momento dado nos salimos a la derecha y entramos en la Acequia Fardes. Es un precioso sendero que bordea la montaña. El agua va por debajo en algunos tramos, es muy estrechita, con muchas cositas que nos gustan (rocas, tranquitos, etc). Y casi sin darnos cuenta llegamos a Prado Negro. Está petao de gente y de sus coches. No nos paramos ni en la fuente...


Cogimos la carretera primero y luego la pista, y a buen ritmo fuimos comiendole km a esta preciosa sierra. Bajamos por la parte final de la Cañada del Sereno, y luego pista hasta la Fuente de la Teja. Aquí el colorido empieza a cambiar y aparecen los ocres y el clásico manto de hojas, al dejar la pista y meternos por un sendero dirección Huetor Santillan. 








Casi al final del sendero nos encontramos con un grupo de cazadores y sus perros, y un joven jabalí abatido en el suelo. Los perros estaban excitadísimos por la pieza cobrada. A nosotros no nos encató el escenario pero están en su derecho, el monte es de todos y es legal. Charlamos con ellos unos minutos y continuamos nuestro camino

Una vez terminado el sendero, por cierto mucho más bonito de bajada que de subida, noté que la rueda trasera había perdido aire, seguramente por un llantazo que di por este último sendero, se destalonó seguramente. Paramos a meterle aire, y aunque no se llenó mucho continuamos la marcha hasta llegar al pueblo, en donde bebimos y comimos algo. Eran las 15.30, ya llevamos seis horas de pedales...

Volví a meterle aire a la rueda, esta vez con bombona, el sistema es tuberless, y continuamos pedaleando hasta que la rueda dijo basta!!!, y se desinfló completamente. Se destalonó del todo. Tratamos de meterle una cámara que Javier me dejó, pero no fue posible, no conseguimos quitar el pitorro, no llevamos alicatillos...hay que joderse!!!, mañana me los compro.








No había nada que hacer, así que había que volver andando empujando a la bici, y quedan algo más de 10km. Pasamos el cortijo de los perros y como estaba bastante ralladete decidí ponerme a correr hasta que me relajara o aguantara. A la altura de la presa que abastece a La Alhambra decidí seguir andando hasta llegar a casa. Es verdad que tratamos de que el bus que va por el Sacromonte me dejara meterme con la bici, ya estaba rebentao, pero no lo conseguimos, no hay ni una miajilla de misericordia hoy en las almas jajajajaja. 

Javier se quedó conmigo todo el camino y ya en la cuesta del Chapí cada uno siguió su camino, hoy no hemos podido tomarnos esas cervecillas, con la que siempre gusta acabar la jornada. Él subió dirección su casa y yo bajé dirección la mía. 

Llegamos a las seis...

Siempre acabo los relatos resaltando que además de pasarlo bien, no nos ha pasado nada malo, y nada malo nos ha pasado hoy, ya que toooodo lo que hoy hemos vivido es BTT en esencia, en estado puro: campo, aventuras y un buen compañero para las adversidades. 







Ah! por cierto, al campo hay que llevar todos los avios.


Hasta la próxima amig@s!!!












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